Es muy común escuchar en los medios de comunicación calificar a los políticos de corrompidos. Cuando nos referimos a las mañas de nuestros políticos de saquear el erario, no podemos decir que son corrompidos, sino que son corruptos (y..autodidactas), ya que corrompido se refiere más que todo al estado de descomposición de una cosa por la acción de otra; en el caso de las frutas, por ejemplo; o en el caso de una persona que puede ser corrompida en materia moral, puede ser dañada con malos consejos o una mala crianza, malos ejemplos (es algo que empieza en la niñez). Muchos de nuestros políticos (que son la mayoría) son corruptos, no porque alguien los corrompa, sino porque ellos mismos están cómodos en su estado de corrupción moral, pues tienen cauterizado el hemisferio de la honradez (y esta es una acción debida a su propia determinación).
viernes, 15 de julio de 2011
¿LLUEVE ADENTRO Y ACAMPA AFUERA?
Una famosa comunicadora cometió el siguiente gazapo al hablar acerca de la triste condición de algunos ciudadanos que viven de forma precaria: ¨Llueve adentro y acampa afuera¨. Naturalmente que todos nos equivocamos en algún momento cuando hablamos, y mucho más los que utilizan la comunicación como modo de vida. Estoy seguro que esta persona se habrá dado cuenta más adelante que se había equivocado, o que alguno de sus compañeros se lo habrá hecho saber. ¨Acampa¨ viene del verbo ¨acampar¨, que es estar en el campo; y lo que la comunicadora quiso decir es que, dentro de la casa del indigente, seguía lloviendo, cuando afuera ya había dejado de llover. Para referirse a esta situación, el verbo correcto es ¨escampar¨, que significa, que el cielo está despejado, o que ha dejado de llover.
¿YO SOY DE LOS QUE CREO O YO SOY DE LOS QUE CREEN?
Con mucha frecuencia escuchamos decir esta expresión: ¨Yo soy de los que pienso¨, o esta ¨yo soy de los que creo¨. La persona que se expresa de esta manera quiere revelar que pertenece a un grupo de personas con el mismo parecer. Por eso creo que gramaticalmente es incorrepto poner en singular el verbo que identifica la acción o el criterio al que se refiere, cuando el artículo que lo incluye en el grupo está en plural (los). Esta construcción gramatical es tan impropia, que hasta resulta incómodo escucharla. Así que aunque es muy generalizado su uso, creo que lo mejor sería decir: Yo soy de los que piensan o yo soy de los que creen; identificándose de este modo natural y fluido con el conjunto de los que sostienen el mismo criterio o hacen la misma cosa.
jueves, 26 de mayo de 2011
VERTER, NO VERTIR
En un programa de televisión, un periodista se refirió a una situación particular ocurrida en nuestro país República Dominicana, relacionada con una presa de agua, a propósito de las lluvias de estos últimos días. El dijo: ¨La presa empezará a vertir agua si continúan las lluvias¨. El verbo correcto es ¨verter¨, no vertir (no existe esta palabra). Este comunicador usó esta palabra dos veces, lo cual demuestra que pensaba que estaba hablando correctamente. En los últimos años, en nuestro país, hay poca o ninguna preocupación departe de la comisión de Espectáculos Públicos, por la manera como la gente se expresa en los medios masivos de comunicación. Creo que debe haber alguien que monitoree y notifique a los hablantes cuando se equivocan, y de paso se les debe hacer saber, cuál es la forma correcta de decir las cosas.
jueves, 26 de agosto de 2010
¿LA SABIDURIA DE SALOMON?
Con mucha frecuencia uno escucha a personas pedir a Dios ¨la sabiduría de Salomón¨, pero resulta que la sabiduría que ostentaba Salomón no era suya, sino de Dios. Salomón Había pedido a Dios que le diera sabiduría, y Dios se la concedió. El texto bíblico lo recoge así: ¨Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio, he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú¨ (I Reyes 3:9-12).
Así que la sabiduría es de Dios, y sólo de él, y es la sabiduría de Dios la que recibe el que se la pide, no la de Salomón; pues Salomón en sí mismo no tenía tal sabiduría, por eso se la pidió a Dios.
Como puede notar, además, esta era la sabiduría que Dios dio a Salomón, y era para él, como la sabiduría que Dios le puede dar a otra persona, será para esa persona, dentro de su ámbito y según el propósito de Dios. Lo que un creyente debe hacer cuando se da cuenta que le hace falta sabiduría, es pedírsela a Dios como hizo Salomón. Así nos lo enseña la Biblia: ¨Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada¨ (Santiago 1:5).
Una persona puede ser inteligente, y se puede adquirir inteligencia estudiando, pero la sabiduría es algo que sólo Dios puede dar. La sabiduría tiene que ver con el buen juicio para comportarse y para relacionarnos en este mundo. Pero vemos que Salomón se apartó de los principios de Dios, del buen juicio, en la postrimería de su vida, y se comportó como un hombre necio en muchos de los actos de su vida, destacándose el triste episodio de su inclinación por la idolatría, inducido por su debilidad por las mujeres.
Así que la próxima vez, no pida usted la sabiduría de Salomón, sino siempre y únicamente la sabiduría de Dios, que nos ayuda a permanecer firmes hasta el final.
Así que la sabiduría es de Dios, y sólo de él, y es la sabiduría de Dios la que recibe el que se la pide, no la de Salomón; pues Salomón en sí mismo no tenía tal sabiduría, por eso se la pidió a Dios.
Como puede notar, además, esta era la sabiduría que Dios dio a Salomón, y era para él, como la sabiduría que Dios le puede dar a otra persona, será para esa persona, dentro de su ámbito y según el propósito de Dios. Lo que un creyente debe hacer cuando se da cuenta que le hace falta sabiduría, es pedírsela a Dios como hizo Salomón. Así nos lo enseña la Biblia: ¨Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada¨ (Santiago 1:5).
Una persona puede ser inteligente, y se puede adquirir inteligencia estudiando, pero la sabiduría es algo que sólo Dios puede dar. La sabiduría tiene que ver con el buen juicio para comportarse y para relacionarnos en este mundo. Pero vemos que Salomón se apartó de los principios de Dios, del buen juicio, en la postrimería de su vida, y se comportó como un hombre necio en muchos de los actos de su vida, destacándose el triste episodio de su inclinación por la idolatría, inducido por su debilidad por las mujeres.
Así que la próxima vez, no pida usted la sabiduría de Salomón, sino siempre y únicamente la sabiduría de Dios, que nos ayuda a permanecer firmes hasta el final.
LOS UNICOS SON LOS QUE SON DIFERENTES
La expresión utilizada por un productor de noticias de televisión, muy famoso en nuestro país, para referirse a la calidad del programa que realiza, que reza del modo siguiente: ¨Somos únicos porque los demás son diferentes¨, nos parece incorrecta y fallida, en el sentido de que no logra la expectativa que quiere o pretende alcanzar: Exaltar su exclusividad. Esto más bien parece, o da la impresión a primera vista de resaltar la calidad de los demás, de la competencia. Me parece que hubiera sido mucho más correcto decir ¨Somos únicos porque somos diferentes¨, porque si los demás son los que son diferentes, entonces los demás son los que pueden ser catalogados como únicos. Es mi humilde apreciación con el único ánimo de colaborar con la riqueza de nuestro lenguaje. Los únicos son los que tienen el privilegio de ser diferentes.
martes, 24 de agosto de 2010
ACCEQUIBLE POR ASEQUIBLE
Aquí les traigo otro gazapo cometido en otro noticiario de la televisión nacional. Se trata, sin embargo, de un término que se confunde con mucha facilidad. La presentadora de noticias leyó: ¨Precios accequibles¨, cuando debió ser ¨precios asequibles¨. Accequible no existe en el diccionario, pero sí asequible, y se refiere a la facilidad para adquirir o conseguir una cosa; esto casi siempre se refiere a precio, aunque también se puede referir a la manera como uno se puede acercar a un contrincante para derrotarle. En este orden existe otra palabra muy parecida, pero de significado distinto: accesible, que se refiere al fácil acceso o entrada a un lugar o cuando decimos que una persona es abordable o que una cosa puede ser alcanzada por alguien.
Ahora bien, parece que los directivos de los medios de comunicación van a tener que revisar muy bien los textos que se redactan para los lectores de noticias. Digo esto, porque por lo general, la culpa de los gazapos en los presentadores de noticias, no son de ellos, sino de los que escriben las noticias. Esos textos son leídos por el comunicador al través de un aparato constituido especialmente por un vidrio que se coloca delante del lente de la cámara y que recibe el nombre de teleprompter. Con este dispositivo el locutor televisivo lee sus textos sin que se note en la transmisión.
Aunque el locutor puede muchas veces corregir en el acto cuando ve la palabra incorrecta, muchas veces no es tan fácil hacer esto. De todos modos, esos son gajes del oficio, es para aprender, para que aprendamos que no somos infalibles.
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